La gigante tecnológica Sony ha dado un paso relevante en la evolución de sus pantallas con el lanzamiento del Bravia 7 Mark II, un modelo que marca un hito al convertirse en el primer televisor de la compañía en incorporar la tecnología de iluminación RGB Mini LED. Este sistema promete, en el papel, una mejora en la retroiluminación y un control de colores más detallado para el espectador.
Sin embargo, las primeras pruebas de rendimiento revelan una importante contradicción que podría hacer dudar a los usuarios al momento de decidir su compra. Aunque el fabricante japonés fijó un valor comercial propio de un dispositivo premium de gama alta, la calidad de imagen y las prestaciones del equipo se comportan más bien como un modelo de gama media.
Esta diferencia de rendimiento deja al Bravia 7 Mark II en una posición incómoda frente a sus rivales directos. Al compararlo con otros televisores de precio equivalente en el mercado actual, este modelo no logra competir con las opciones de categoría superior, perdiendo terreno frente a alternativas que ofrecen una experiencia visual más avanzada por el mismo presupuesto.
Con información original de WIRED.


