El Parque Nacional Torres del Paine, ubicado en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, sigue posicionándose en la cima del turismo de naturaleza a nivel mundial. Durante la última temporada, el flujo de visitantes extranjeros —provenientes principalmente de Europa y Norteamérica— ha consolidado a esta reserva como el motor principal del turismo aventura en el Cono Sur.
Conocido mundialmente por sus imponentes macizos de granito, lagunas de color turquesa y extensos campos de hielo, el parque ofrece rutas de senderismo icónicas como el circuito «W» y la navegación hacia el Glaciar Grey. Según operadores locales y guías registrados en Sernatur, la preferencia por el destino responde a una tendencia global que busca experiencias al aire libre alejadas de las grandes aglomeraciones urbanas.
La administración del parque ha reforzado los protocolos de conservación y el manejo de senderos en conjunto con la Corporación Nacional Forestal (CONAF). El gran desafío actual se centra en mantener el equilibrio entre la experiencia de los viajeros y la protección de ecosistemas frágiles, donde habitan especies nativas como el huemul y el guanaco. Para este año, se proyecta un incremento sostenido en las reservas de alojamiento dentro y fuera del parque, confirmando que la Patagonia chilena se mantiene firme como un destino imperdible en la agenda de los viajeros internacionales.


